Comisión de Productividad recomienda cambiar normas para avanzar hacia finanzas abiertas, mayor competencia y seguridad


Lunes, 23 agosto de 2021. Bajo la certeza de que innovar es un componente determinante para gatillar mejoras en aspectos como  la  productividad, crecimiento económico, y el bienestar de las personas,  el Gobierno de Chile solicitó a la Comisión Nacional de Productividad (CNP), analizar la innovación y adopción tecnológica en el mercado financiero chileno, con el objeto de fomentar su desarrollo y aumentar la competencia en dicho sector.

La investigación denominada “Innovación y adopción de tecnologías en el sector financiero”, entregada recientemente a la autoridad, junto con identificar 11 hallazgos que muestran los principales problemas que tiene la industria para innovar, contiene 12 recomendaciones para superar estas dificultades.

Específicamente, los hallazgos se enmarcan en innovación tecnológica; creación de servicios; disponibilidad y estandarización de datos, calidad de la provisión de servicios financieros digitales; promoción de la educación financiera y fomento del talento digital, mientras que las propuestas buscan profundizar los servicios Fintech (conjunto de empresas que prestan servicios de base tecnológica en la industria financiera) del país. 

Para el presidente de la CNP, Raphael Bergoeing, es primordial avanzar hacia un marco de finanzas abiertas u open banking; junto con la existencia de regulaciones que generen mayor competencia y  permitan el traspaso seguro de los datos de acuerdo a los deseos de los consumidores.

El estudio y sus hallazgos 

La estrategia de investigación se basó en una exhaustiva revisión bibliográfica, identificando las tendencias tecnológicas que el sector está adoptando en el contexto internacional, los beneficios micro y macrofinancieros de la innovación  tecnológica, como también sus costos y el avance de los modelos de finanzas abiertas. 

A modo de contrastar esta información con el contexto local se realizaron más de 30 entrevistas con instituciones, gremios, académicos e investigadores entre enero y abril de 2021. Además, para conocer a cabalidad las estrategias y percepciones de la industria tradicional en la materia, entre febrero y marzo de 2021 se realizó una encuesta distribuida de manera digital a bancos, aseguradoras, administradoras de fondos, corredoras de bolsa, cooperativas de ahorro y crédito, sociedades de apoyo al giro, cajas de compensación, emisores de tarjetas y otros. Esto corresponde a un primer esfuerzo nacional por conocer las tendencias actuales de innovaciones tecnológicas en el mercado, consultando directamente a la industria tradicional. 

Las respuestas a este instrumento congregaron una participación de mercado especialmente alta en bancos, cooperativas y administradoras de fondo, con más del 90% de la cuota de mercado en las dos primeras y el 70% en la tercera. 

Innovación tecnológica en la industria tradicional 

Las principales tendencias de innovación de la industria financiera internacional son: (a) tecnologías móviles, (b) interfaces de programas de aplicaciones (APIs, por sus siglas en inglés, (c) computación en la nube (o cloud computing), (d) inteligencia artificial y (e) blockchain. 

En el ámbito local, las tres primeras han sido las prioridades de desarrollo en los últimos años en más de la mitad de las instituciones encuestadas. Esto, con el  objetivo mejorar la relación con los clientes, eficiencia de la operación y en la oferta de productos. 

Un hallazgo importante es que, en la actualidad, los procesos de innovación en la industria tradicional local e internacional han buscado, no solo una mayor rentabilidad, sino que han demostrado ser una herramienta para no perder competitividad frente a la misma industria y a nuevos entrantes. 

Por otro lado, las instituciones locales han enfrentado barreras regulatorias y falta de elementos habilitantes que las han ralentizado o detenido en su proceso de innovación. Dos tercios de las empresas afirmaron que la regulación es una barrera para la innovación. Cifra se reduce a 38% en empresas de matriz extranjera, mientras que en los Bancos la cifra aumenta al 100% de los casos. 

Otro de los desafíos para fomentar la innovación,  es mejorar la falta de talento digital, que se sitúa como otra de las barreras importantes a la hora de impulsar las innovaciones tecnológicas en el sector financiero. Esta brecha es transversal en los distintos sectores económicos, situando a Chile dentro de las 3 peores posiciones la generación de talento en comparación con los países miembros de la OCDE y se espera su agudización a raíz de la tecnologización apresurada provocada por el COVID-19. 

Como fue recabado en las entrevistas realizadas del presente estudio, en el sector financiero, esto se ve empeorado por un desajuste entre las mallas curriculares y los requerimientos técnicos y profesionales de la industria. 

Finalmente, al querer cuantificar la injerencia de la tecnologización de los servicios financieros en el bienestar de las personas (mediante inclusión financiera y otros mecanismos), se constató la escasa disponibilidad de información estandarizada y de carácter público sobre el uso y calidad de los productos que operan de forma digitalizada, sin que a la fecha existan estadísticas o mediciones públicas disponibles. 

Relación de la industria tradicional con Fintechs 

En el ámbito internacional, las Fintechs han fomentado la competencia en el mercado financiero utilizando la flexibilidad a su favor para pujar los precios a la baja y fomentar la inclusión financiera. En cambio, en este estudio se encuentra que localmente estas organizaciones son consideradas principalmente colaboradoras para la industria tradicional, funcionando bajo una relación cliente-proveedor y dando cuenta de un bajo nivel de amenaza competitiva en la mayoría de los casos. Hoy, casi un 70% de las instituciones tradicionales está colaborando con al menos una Fintech, buscando mayor innovación y mejoras al servicio al cliente y experiencia. 

Ciertas regulaciones para operar en el mercado financiero chileno y la falta de un marco regulatorio idóneo que reconozca las particulares características de determinados modelos de negocios han sido la principal barrera para la operación de las Fintech que buscan el ofrecimiento de sus productos y servicios directamente a los clientes finales, desincentivando además, la innovación. 

Países de la región como Colombia y México han optado por incorporar marcos regulatorios específicos, o bien, flexibilizar la regulación bajo el pilar de proporcionalidad en exigencias y riesgos, a modo de fomentar la tecnologización del mercado. 

Lo mismo se aprecia a nivel local con las modificaciones introducidas recientemente por el Banco Central en la regulación de medios de pago y la propuesta de lineamientos para la regulación de modelos de negocio Fintech en ámbito de mercado de valores formulada en White paper publicado por la Comisión para el Mercado Financiero. 

Finanzas abiertas 

Los esquemas de finanzas abiertas alrededor del mundo comenzaron a gestarse en la década pasada, empoderando a las personas sobre sus datos y permitiendo la libre movilidad de clientes en el mercado financiero. El principal objetivo que originó estos modelos fue el fomento a la competencia y disminución de la concentración de los actores del sector. No obstante, ello ha tenido otras externalidades positivas, como el impulso a nuevas infraestructuras para el intercambio de datos y el estímulo a un ofrecimiento más amplio de productos en esta y otras industrias. 

En el estudio sobre “Tecnologías Disruptivas: Regulación de plataformas digitales”, la Comisión Nacional de Productividad formuló recomendaciones específicas en este ámbito en su apartado sobre “Servicios Financieros Fintech”, planteando la conveniencia de promocionar un esquema de “banca abierta” que facilite la apertura e intercambio ágil y seguro de información financiera entre actores tradicionales y nuevas empresas del sector financiero como las fintech, con consentimiento del cliente. El Ministerio de Hacienda anunció que recogería dichas recomendaciones en un proyecto de ley sobre la materia a ingresar a tramitación legislativa durante el presente año. 

Al respecto, este estudio recaba evidencia sobre el nivel de adopción tecnológica en el sector financiero como una condición habilitante para la implementación de un esquema de finanzas abiertas. Casi el 70% de las instituciones financieras tradicionales locales sostiene que le beneficiaría un modelo de finanzas abiertas, posibilitando la apertura de nuevas líneas de negocio, lo que complementaría su oferta de servicios. Con respecto a la tecnología necesaria para aprovechar estos esquemas, la literatura detalla tres habilitadores en las organizaciones: (a) estándares de ciberseguridad y almacenamiento de datos que aseguren la protección de la información de los clientes, (b) métodos robustos para autenticar a los clientes, y (c) herramientas seguras para el traspaso de información a terceros. 

La industria financiera local respondió en este estudio, que en más del 75% de los casos cuenta con los tres elementos antes señalados resueltos, o que está trabajando para ello, lo que resulta una condición favorable para la implementación de un marco regulatorio que potencia el desarrollo de finanzas abiertas en Chile. Lo anterior, sin perjuicio de la relevancia de contar con un marco regulatorio y de supervisión que permita mitigar y cautelar los riesgos asociados al mayor intercambio de datos que se da bajo un esquema de consentimiento otorgado por el cliente titular de los datos. Más aún, es importante resaltar que, para su correcto funcionamiento, un esquema de finanzas abiertas necesita de un marco robusto que proteja los datos personales, no presente en la legislación actual.

“Innovación y adopción de tecnologías en el sector financiero”, analiza y muestra cómo la tecnologización de la industria puede estimular a la competencia, reducir precios, generar mejoras en cobertura y calidad y favorecer una mayor estabilidad macroeconómica. 

Más aún, el escenario motivado por el COVID-19 ha hecho necesarias las operaciones remotas en el mercado, otorgándole el grado de urgencia a la digitalización de los productos y servicios financieros. 

Junto con constatar la urgencia de generar e impulsar  las condiciones idóneas para que Chile progrese en materia de adopción de tecnologías digitales, la CNP recomienda, como parte de una mejora de política pública, considerar las trece medidas propuestas al gobierno de Chile,  

que se organizan en torno a tres áreas: proceso de innovación; a la relación que existe entre la industria tradicional y las Fintech,  y a las oportunidades que presentan las finanzas abiertas. 

Detalle hallazgos y recomendaciones 

Hallazgo 1: No existen elementos universales probatorios de identidad de forma remota, dificultando el avance de la innovación financiera en casos de uso como: contratación de productos financieros a distancia, modificación de servicios financieros, entre otros.

Recomendación 1: Generar herramientas de verificación de identidad que sirvan a esta y otras industrias mediante la creación de un sistema de Identidad Digital. Se recomienda aprovechar la infraestructura desarrollada con la Cédula de Identidad y SRCel, por medio de la expansión de ClaveÚnica en el sector privado, siguiendo lo realizado por la AFC. 

Hallazgo 2: La normativa de Firma Electrónica Avanzada, vigente desde el año 2002, no responde a los avances tecnológicos actuales y su adopción es escasa. Su masificación podría eliminar la presencialidad en todos aquellos contratos y documentos que no requieren escritura pública, como la autorización o consentimiento para el tratamiento de datos personales, firma de pagarés, aquellos que requieran un acto ante notarios, entre otros.

Recomendación 2. Modernizar la regulación de Firma Electrónica Avanzada, adaptando la regulación a los avances tecnológicos, con el objetivo principal de: (a) Masificar su uso; (b) Reforzar su marco legal; y (c) Fortalecer el sistema de confianza de la FEA y el principio de neutralidad tecnológica. Estos requerimientos están contenidos en el boletín 8.466-07.

El avance de la tecnologización de los productos y servicios financieros depende de un esfuerzo mancomunado de distintos sectores, en específico, para promover su desarrollo se hace urgente la digitalización de procesos clave en notarías y Conservador de Bienes Raíces (CBR) a modo de llevar a cabo trámites a distancia. Según la FNE (2018), los trámites notariales tardan en promedio 73 minutos en su realización, habiendo tres obstáculos principales que desincentivan su mejora a través de mayor competencia (a) barreras legales de entrada para operar en el mercado, (b) existencia de una regulación muy restrictiva en relación con la conducta comercial de los notarios y (c) regulación muy detallada respecto de la forma en que deben proveerse los servicios lo que impide la innovación y el uso de tecnologías actuales. 

Hallazgo 3: El avance de la tecnologización de la industria financiera depende de la regulación de sectores anexos, tales como: notarías, conservadores de bienes raíces, telecomunicaciones, entre otros

Recomendación 3: Digitalización de procesos en el ámbito de Notarías y CBR, mediante el avance del Mensaje que modifica el sistema registral y notarial en sus aspectos orgánicos y funcionales (Boletín 12.092-07), asegurándose que se adapte a la inclusión de Identidad Digital como método de autenticación y a la Firma Electrónica Avanzada para la suscripción de documentos. 

Recomendación 4: Aumento de las medidas de seguridad mediante la estandarización y el robustecimiento de protocolos para el cambio de tarjetas SIM y portabilidad numérica. Esto, con respecto a la verificación de la identidad de las personas en las empresas de telefonía dispuesto en la Ley General de Telecomunicaciones, junto con la incorporación obligatoria del registro de SIMs prepago. 

Hallazgo 4: No existe una recolección de métricas de uso y calidad estandarizadas de los productos y servicios financieros digitales desde las instituciones tradicionales, ni una disposición de bases de datos que permitan su seguimiento, impidiendo la medición del impacto de la tecnología en la inclusión financiera y productividad.

Recomendación 5: Facilitar la medición del impacto de la tecnologización de los productos y servicios financieros en la inclusión financiera que permita cuantificar su efecto en la productividad, bienestar social y estabilidad país, mediante medidas de uso y calidad estandarizadas a las instituciones supervisadas. Se recomienda disponibilizar bases de datos públicas, con las siguientes métricas por institución y según productos financieros o canales de atención relevantes.

Promoción de la educación financiera

Como fue documentado, la digitalización de los productos y servicios financieros y su consecuente impacto en mayor acceso para la población puede llevar a la toma de riesgos excesivos bajo contratos que las personas no entienden plenamente. Sobre todo, en el caso de productos financieros complejos en segmentos no habituados a este tipo de instrumentos. 

Mientras los productos de administración del efectivo se han masificado, más de la mitad de los chilenos aún no posee productos de crédito (SBIF, 2019). Un ejemplo del bajo entendimiento de ciertos segmentos en este mercado es la implementación del CAE (Carga Anual Equivalente). 

La evidencia señala que el grado de alfabetización financiera es vital en su aprovechamiento, donde en la práctica solo los grupos de altos ingresos se han beneficiado con su incorporación (Montoya et al, 2017). Aún más, según el análisis realizado por la ABIF y la Universidad de Chile (2020), existen importantes brechas en la educación financiera de los chilenos. En la prueba que mide competencias en adultos, PIACC (2015), Chile se ubica en último lugar (en relación con el resto de los países de la OCDE) en el nivel competencias de compresión lectora y matemáticas, lo que implica tener un importante grupo de adultos con severas limitaciones para comprender variables y problemas financieros de complejidad baja o superior. Resultado que se refuerza con los niveles que muestra la prueba PISA (2018), donde casi el 30% de los estudiantes chilenos se encuentra bajo los niveles mínimos de educación financiera.

Como detalla el Centro de Políticas Públicas UC (2017), los programas de educación financiera estandarizados no son muy efectivos, recomendando la generación de clusters para su enseñanza. Según ABIF / FEN Uchile (2020), los grupos más vulnerables sobre los cuales se deben generar planes específicos de educación financiera son (a) estudiantes secundarios, para asegurar un nivel mínimo en la población, (b) adultos mayores, que se corresponde a la población de mayor riesgo en cuanto a estafas e incomprensión de documentos financieros y (c) emprendedores, quienes requieren de forma más intensiva acceso a productos financieros complejos. 

Hallazgo 5: El mayor acceso a productos financieros complejos a través del proceso de transformación digital podría exponer a la población a nuevos riesgos derivados de un bajo nivel de educación financiera.

Recomendación 6: Fomentar el uso responsable e informado de los productos y servicios financieros en la población mediante la actualización de la Estrategia Nacional de Educación Financiera con la finalidad de acercar a Chile a estándares OCDE en la materia. En este sentido, se ha demostrado la baja efectividad de planes generales (fits-for-all) y se recomienda la selección y personalización de la estrategia con foco en tres grupos específicos: (a) estudiantes secundarios, (b) adultos mayores y (c) emprendedores. A su vez, la incorporación de métricas de salud financiera, a modo de promover el ofrecimiento de productos y servicios acorde a las necesidades de los clientes.

Fomento del talento digital en la industria

La disponibilidad de talento digital es la barrera más importante a la hora de impulsar las innovaciones tecnológicas en el sector financiero. Esta brecha es transversal en los distintos sectores económicos, situando a Chile dentro de las tres peores posiciones en la generación de talento comparado con los países miembros de la OCDE y se espera su agudización a raíz de la tecnologización apresurada provocada por el COVID-19 (OCDE, 2021). Como fue recabado en las entrevistas realizadas en el presente estudio, esto empeora en el sector financiero por un desajuste entre las mallas curriculares y los requerimientos técnicos y profesionales de la industria. Como fue documentado por la CNP (2018), Chile no cuenta con mecanismos institucionales que adapten los planes formativos a los requerimientos del sector productivo. 

Hallazgo 6: La disponibilidad de talento digital es una barrera importante a la hora de impulsar las innovaciones tecnológicas en el sector. Se ha documentado que esta brecha es transversal en la economía, situando a Chile en posiciones de amplia desventaja en la temática en comparación con los países OCDE. En el sector financiero, esto se ve empeorado por un desajuste entre requerimientos técnicos con los perfiles de egresos profesionales. 

Recomendación 7: Fomentar el talento digital desde el sector público a través de los distintos instrumentos de promoción de talento e incluyendo todos los niveles y modalidades de formación.

Fintech

Las iniciativas Fintech han irrumpido la industria financiera global mediante la complementación en el ofrecimiento u oferta directa de productos y servicios financieros usando la tecnología. Estos agentes se caracterizan por estar altamente digitalizados y con una estructura liviana, lo que les genera una ventaja competitiva mediante costos de operación diametralmente menores a la industria tradicional, junto con una mayor flexibilidad. Sus beneficios han sido gozados por clientes alrededor del mundo en una amplia variedad de segmentos del mercado, siendo especialmente importantes en países en desarrollo con mercados financieros altamente concentrados. 

Mediante algoritmos automatizados, las fintech disminuyen los costos y el tiempo necesario para invertir, representando hasta un tercio del costo de los instrumentos tradicionales, junto con la disminución de asimetrías de información (EY, 2015. Aún más, independiente de los segmentos específicos, dada su flexibilidad, las fintech tienen la capacidad de abarcar desde partes de la cadena de valor hasta su totalidad. En Chile, un gran porcentaje de estas iniciativas no tienen una norma particular, lo que (a) no permite su avance hacia actividades tradicionalmente reguladas y (b) no controla los riesgos comprometidos en su operación. Concretamente, las actividades donde la regulación es especialmente requerida son (con base en la adaptación de CMF, 2021): 

  • Iniciadores de pago: son terceros proveedores autorizados por el cliente para iniciar transferencias con cargo a sus cuentas.
  • Plataformas de financiamiento colectivo: es el lugar físico o virtual a través del cual quienes tienen proyectos de inversión o necesidades de financiamiento acuden.
  • Sistemas alternativos de transacción: es el lugar físico o virtual que permite a sus participantes cotizar, ofrecer o transar instrumentos financieros y que no está autorizado para actuar como bolsa de valores.
  • Enrutadores de órdenes e intermediarios de instrumentos financieros: encargados de recibir y canalizar órdenes de terceros para la compra o venta de instrumentos financieros a sistemas alternativos de transacción, intermediarios de valores o corredores de bolsas de productos.
  • Custodios de instrumentos financieros: es una entidad que posee instrumentos financieros a nombre propio por cuenta de terceros, o mantiene dinero o divisas por cuenta de ellos y que provengan de los flujos o de la enajenación de estos, o hayan sido entregados para la adquisición de estos o para garantizar las operaciones con esos instrumentos.
  • Asesores crediticios: son quienes proveen evaluaciones o recomendaciones a terceros respecto de la capacidad o probabilidad de pago de personas o entidades.
  • Asesores de Inversión: son quienes proveen evaluaciones o recomendaciones a terceros respecto de la conveniencia de realizar determinadas inversiones u operaciones en instrumentos financieros o proyectos de inversión.

Un descubrimiento en el presente estudio es que parte importante de las instituciones financieras tradicionales no consideran a las BigTechs como una amenaza, de manera que no están tomando acciones específicas para acomodar su entrada. 

Hallazgo 7: El sector fintech es una fuente importante de competencia e innovación en el sistema financiero, donde su falta de regulación expone su avance y no controla los riesgos comprometidos en su actividad. Asimismo, existe una heterogeneidad de significados para “fintech” en la industria financiera, dificultando su reglamentación y la coordinación con el sector tradicional.  

Recomendación 8: Fomentar la competencia y el control de riesgos en el mercado financiero mediante una regulación que: (a) norme el funcionamiento de las Fintech, (b) presente una definición concisa de fintech y (c) instale capacidades en la CMF para controlar y prospectar los constantes cambios de esta industria.

Finanzas abiertas

Como fue examinado anteriormente, el acceso de terceros a datos y cuentas de clientes en las instituciones financieras, otorgado para acceder a datos personales e iniciar transacciones a nombre de clientes y con su consentimiento expreso (finanzas abiertas), tiene el potencial de aumentar la competencia en el mercado financiero, crear nuevas infraestructuras para el intercambio de datos y, ampliar la oferta de servicios tanto en esta industria como en otras (Deloitte, 2018). Este tópico también fue tratado en las recomendaciones de CNP (2019), como sigue: “promover la “banca abierta” facilitando la apertura e intercambio de información acumulada en actores tradicionales como los bancos y nuevas empresas del sector financiero como las fintech”. Así, el Ministerio de Hacienda comunicó que dicha recomendación sería recogida mediante un Proyecto de Ley para el año 2021.

En los casos comparados, los esquemas de finanzas abiertas han derivado en una mejor experiencia para los clientes; nuevas líneas de negocio, tanto para incumbentes como para entrantes y un aumento sustancial del acceso a segmentos del mercado que antes no estaban cubiertos (McKinsey, 2017). Como se detalló en el Capítulo 4, esquemas de finanzas abiertas pueden ser guiados por el mercado o por la regulación. Con base en las fallidas experiencias pasadas de autoregulación en el mercado financiero chileno, por ejemplo, el infructuoso esfuerzo de buscar estándares comunes en la industria mediante el capítulo –Comité de autorregulación financiera- en la Ley Orgánica de la CMF, la CNP estima que el modelo de finanzas abiertas chileno debe ser impulsado primordialmente por la regulación. 

Diseño normativo

La reciente puesta en marcha de la Ley de Portabilidad Financiera sienta las bases para lo que desde la industria financiera tradicional consideran un indicio de la necesidad de mayor gradualidad en la implementación de este tipo de procesos. 

Siendo la portabilidad financiera una política basal con miras a un esquema de finanzas abiertas, se recomienda tomar esta experiencia como un aprendizaje en su discusión, prestando especial consideración en los plazos de coordinación y desarrollos tecnológicos de la industria. Más aún, es importante considerar el manejo de expectativas entre los distintos sectores en relación con este tipo de iniciativas.

Hallazgo 9: Los modelos de finanzas abiertas alrededor del mundo han promovido la competencia en el mercado financiero, creado nuevas infraestructuras para el intercambio de datos y fomentado una oferta más amplia de productos en esta y otras industrias. La esquematización de estos modelos se ha caracterizado por una implementación gradual y acompañado de marcos regulatorios y de supervisión que permitan potenciar la obtención de los beneficios y objetivos de política pública perseguidos, así como mitigar adecuadamente eventuales riesgos en ámbitos de ciberseguridad y protección a los datos personales. 

Recomendación 9: Fomentar la competencia, innovación e inclusión  en el mercado financiero, mediante un cambio normativo que facilite la implementación de  un marco de finanzas abiertas, de amplio alcance, con adecuados estándares de seguridad y  bajo una implementación gradual esperada de 2 años. 

Consolidación de deuda 

En el contexto de intercambio de información entre instituciones, los tipos de datos más solicitados por las instituciones financieras tradicionales en las entrevistas son los relacionados a la deuda consolidada de los clientes bajo su autorización expresa. Entendiendo que esta temática tiene alcance más allá de finanzas abiertas, está situada en este apartado pues comparte la lógica de empoderar a los clientes sobre el control de su información personal, compartiéndola con un tercero bajo su expresa autorización. 

Hallazgo 10: La implementación de un modelo de consolidación de deuda podría ser el segundo paso (después de portabilidad financiera) hacia esquemas de finanzas abiertas. Dicho modelo podría disminuir las asimetrías de información en los oferentes de crédito, provocando una proyección de capacidad de pago más barata y certera, que derive en mejores condiciones para los clientes, junto con desincentivar el sobre-endeudamiento de los chilenos.

Recomendación 10: Consolidar la deuda de las personas en un sistema que considere información positiva y negativa, reduciendo las asimetrías de información en los oferentes de financiamiento y mejorar la información con la que cuenta el supervisor.

Protección de los Datos Personales

El incremento en el flujo de datos proveniente de las nuevas tecnologías presenta riesgos para las personas en cuanto a la seguridad de su información y eventual vulneración de sus derechos, como el derecho a la vida privada. Para salvaguardar esto, los países líderes en innovación tecnológica cuentan con regulaciones robustas para el tratamiento y protección de los derechos sobre los datos personales.  

Hallazgo 11: La mayor interconexión de la industria con otras, y el consecuente intercambio de datos requiere la concientización de la población sobre los derechos que poseen sobre sus datos personales para fomentar su buen uso y evitar abusos.

Recomendación 11: Asegurar el ejercicio de los derechos de Acceso, de Rectificación, de Cancelación, de Oposición y de Portabilidad (ARCOP) de los Datos Personales.

Recomendación 12: Fomentar la concientización de la población con respecto a sus Datos Personales, mediante normativa CMF que exija a las instituciones supervisadas la inclusión a sus sitios web de una plataforma que vele por los derechos de Acceso, de Rectificación, de Cancelación y de Oposición, de los Datos Personales de los clientes. Además, la inclusión de tópicos sobre concientización del alcance de autorizar el uso y tratamiento de Datos Personales a instituciones financieras mediante la campaña Conciencia Digital.

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